martes, 21 de julio de 2009

Michael Jackson


Nuestro momento vive una crisis de sentido. Asistimos a un oscurecimiento de la significatividad de la realidad. Sabemos mucho de las cosas a mano y poco del sentido de las mismas. Estamos rodeados de más y más cachivaches que manejamos con facilidad y no sabemos cómo manejar la vida o para qué sirve, en definitiva, tal cúmulo de instrumentos. Vivimos la sobreabundancia de lo instrumental hasta anegarnos en la funcionalidad y desconocer para qué vivimos. En este momento de la globalización neoliberal, cuando avanza imparable la homogenización planetaria, funcional, del saber tecnocientífico y de la producción del mercado, nos describimos en un momento cultural propicio al mito.Hay mitos que nos llegan desde las artes, desde la música, etc. Ya dijo Pío Baroja que "la música es una arte que está fuera de los límites de la razón", pero aunque el arte no se pueda medir bajo ésta, ella se mantiene desde fuera dejando margen, evocando al recuerdo, a experiencias, y a saber distinguir cuando una sensación deja huella.
El recuerdo es tan importante que conforma a las personas. El recuerdo es lo que mantiene vivo a nuestro personaje y a tantos otros de la historia y el recuerdo es también el que lo crucifica desde millares de fotos, pósters, camisetas, discos, videos, postales, retratos, revistas, libros, giras turísticas, cd´s, frases, testimonios, fantasmas todos de la sociedad capitalista que no sabe depositar sus mitos en la sobriedad de la memoria.

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